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- Para pelar los tomates, haz un pequeño corte en la base y sumérgelos en agua hirviendo durante 10 segundos. Enfríalos rapidamente en agua con hielo para parar la cocción.
- Sacar la pulpa del tomate es sencillo. Corta la parte de arriba y retira las semillas y los zumos con una cucharilla.
- Al refrigerarlos, el gusto de los tomates pierde intensidad. Por eso, es mejor conservarlos a temperatura ambiente.
- Si necesitas conservarlos más tiempo y recurres a la nevera guárdalos preferiblemente en el cajón con el tallo hacia abajo, procurando que las piezas no se toquen cunas con otras.
- Saca los tomates dos días antes de utilizarlos y resérvalos a temperatura ambiente para reactivar las partículas que potencian el gusto.