Los pigmentos que determinan el color de los alimentos tienen una función protectora del organismo. Por esta razón, debemos cubrir diariamente la gama cormática y llegar al final del día habiendo consumido 5 colores.
Los flavonoides, artífices (junto con los carotenoides) del color amarillo y de sus matices, son muy importantes para combatir las inflamaciones crónicas y, como los antocianos, protegen de las microlesiones del endotelio, que es el tejido que recubre la zona interna de todos los vasos sanguíneos, incluido el corazón. Son ricos en esta sustancia los cítricos, los pimientos amarillos, las zanahorias, las calabazas, y las frutas exóticas.